Poemario

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 Blanca Segura

Perú - Lima

Publicó su primer poemario titulado “La Brutalidad de los Hechos” (2011) con Mesa Redonda. Así mismo, un par de sus poemas han sido incluidos en La vida en poemas y otras selecciones de José Beltrán Peña y en el 2012 estuvo en la Feria Internacional del Libro de Lima para la presentación de la 1era antología de poetas Sanmiguelinos titulada “Media Luna”

Ese mismo año fue incluida en una antología de la Universidad Ricardo Palma titulada “Palabra Sin Fronteras” y en una revista de la Universidad de Concordia en Canadá. En el 2013 publicó en conjunto con el Grupo Parasomnia la 1era antología del colectivo poético “Al Otro Lado Del Verso”. A finales del 2013 también lanzó su poemario virtual titulado “Mis Hombres y Yo” (www.mishombresyyo.pe), un proyecto interdisciplinario y colectivo, de formato digital que toma como eje el poemario del mismo nombre y juega con otras disciplinas artísticas como la fotografía, la instalación y el audiovisual. 

En el 2014 publicó en conjunto la 2da antología de Grupo Parasomnia, “Voces Disímiles”, la cual fue presentada en la Feria Internacional del Libro de Lima y fue hecha de forma artesanal. Durante ese año también recitó en el V Festival de Poesía en Lima.

CUBIERTA DE SAL

Sueño con que llegues

y todas las mareas feroces se calmen

y pueda ver al fin el horizonte,

el futuro inclusive quizás;

manso y alegre,

ingenuo y cálido

brotando de ti mientras me pides

que juntos nos sumerjamos en aguas claras

sin miedo a las olas,

sin temor a lo oscuro del fondo del mar,

nadando como si la luna nos bendijera

y todo en mi vida estuviera resuelto,

cada agujero azul dispuesto a ahogarme,

cada herida abierta cubierta de sal.

Ya no estás

Siento el peso del pasado en mi espalda.

Momentos que no pasaron,

palabras que nunca se dijeron,

lo siento como si fuera el cimiento

de toda una ciudad sobre mis hombros,

lo siento triturarme cada hueso

lo siento desgarrarme entera el alma,

presionando violentamente mi andar,

evitando que dé un paso adelante,

destruyéndome desde adentro

y de forma completa,

dejándome inmóvil,

presa de tremendo peso

sin poder escapar

ni regresar

a todo eso, y a ti, que ya no estás.

EL VACÍO ES BREVE

Deseo ser joven de nuevo,

sentir que todavía puedo moverme

y que mis extremidades marchitas aún me obedecen;

pretender que no sé lo que es el paso del tiempo

ni la villana muerte,

atesorar la certeza que esta vida me corresponde,

poseer la convicción que este oscuro vacío es breve

y el deseo infinito

y firme como lo fue alguna vez mi piel,

como hubiera querido que sea yo ahora:

firme,

estable,

resistente.

PAOLA OSPINA

Colombiana de 28 años, residente actualmente en Cataluña España. Ingeniera ambiental de profesión.

La obra de la artista refleja su consternación frente a las leyes migratorias del mundo, en especial, de su país de origen y donde actualmente reside, España. La evolución de su trabajo visual y escrito parte desde la indagación personal de lo que significa ser migrante, resignificando su experiencia de a ver estado en estado de ilegalidad en España sin poder retornar a su país y su indagación del porqué hay tanto silencio en una masa humana tan grande como la migrante.

 

Con su trabajo, Izquierda sólo es una palabra, la artista con sus palabras e ilustraciones, muestra sus mayores intereses como latinoamericana: la importancia de la memoria histórica, el dolor de la perdida, la incertidumbre de estar en la mitad de la polarización política, la migración obligatoria al exilio o por miedo a la violencia desde el campo a la ciudad o fuera del país; Los desaparecidos, el racismo que crece en el mundo y del que ha sido víctima; El dolor de ver como se apaga la luz de esperanza de cambio en Colombia que nació a raíz del tratado de paz, después de tantos años de conflicto armado. Esperanza que parecía permitir a las personas nuevamente decir en voz alta,

 

pienso diferente.

Nacionalismo vs Xenofilia

Los nacionalistas árboles de raíz profunda.
El xenófilo alga transoceánica que viaja a la deriva.
Alga nómada.

El corazón del xenófilo
dividido en dos o más
palpita con el ir y venir de la marea oceánica,
el ir y venir de los recuerdos de cada puerto
que llenan de suspiros violentos
el rumbo de sus velas extendidas.

El nacionalista palpita en diástole y sístole.
Hombre de aguas mansas,
prefiere la quietud del lago,
la facilidad de lo conocido,
el control del remo en su brazo
divisar el puerto seguro, transitado en su rutina.

El xenófilo, inconformista por naturaleza,
navegante apasionado de aguas turbulentas,

capitán de aventuras,
soñador incansable de lo inalcanzable.

El xenófilo más humano que nación,
pirata arriesgado,
ilegal del mundo,
habitante del planeta,
caminante sin fronteras.

Un nacionalista jura lealtad a su bandera,
la extiende y marca límites
dibuja mapas para ejercer su soberanía,
ve al diferente como inmigrante
y al hermano como patriota.

El alga crece en agua salada
cultivando su amor marinero,
su briza costera libertina.
Atraviesa la vida arrastrado
por las corrientes violentas del mar.

Amorfa argamasa de cultura,
extrovertido pescador de amistades.

El árbol necesita su agua dulce,
la solidez rígida de la tierra,
la necesidad de lo estable,
lo cegador de lo seguro.
Tímido de grandes pies y sombrero,
cultivador de diferencias.

La Memoria de las cicatrices

Hay personas que por un pedazo de memoria
revolcarian el universo.
Hay otros, que buscan pedacitos de sus olvidados
entre la arena de desiertos inifinitos,
en las profundidades de océanos en movimiento,
debajo de carreteras,
entre el papeleo jurídico.

Dónde tendremos que ir a encontrar
a nuestros desaparecidos cuerpos de memoria,
nuestros cuerpos sin vida.

Que interminable parece el silencio del universo cuando se busca.

En qué trozo del cosmos se esconde la verdad,
en qué cabeza del vasto mar de humanos
se esconden los indicios,
las pistas,
los trocitos de memoria,
que hacen falta para el perdón.

Qué cicatriz dejan nuestros olvidados en el universo.
Qué cicatriz deja en nosotros su silencio.

Quién tiene en su poder, escondido en su memoria,
nuestros desaparecidos.
Quién es el que calla y por qué calla.

¿Por qué los muertos no pueden gritar?
¿Por qué los muertos no pueden contar su verdad?
Ya que los vivos no lo hacen.

Cuántos vivos callan y hacen el silencio perturbador.
Cuántos humanos pasan la vida
secuestrando la verdad en su memoria,
callando el pasado,
nublando la historia,
entorpeciendo la búsqueda,
corrompiendo la palabra verdad.

Cuántos de nosotros relamemos con esperanza

las cicatrices de la memoria
o cargamos con el propósito de por vida
de encontrar palabras en los callados
de este valle de lágrimas.

Desbordado valle,
cicatriz abierta
gota a gota en el universo
como marca imborrable de un dolor caudaloso,
un dolor resistente a la amnesia
de estos tiempos de obligatorio olvido.

¿Cómo hacer del dolor perdón?
si el cuchillo sigue clavado en la memoria,
si las fosas comunes siguen selladas,
si las personas seguimos desapareciendo.

Carta al presidente

Tú respetable señor de los
irresponsables votantes,
amado señor de las multitudes clases bajas,
inmaculado milagro de los vagos.

Tú y los bendecidos
de tus oraciones culebreras
de tus promesas bipolares.

Tú santo de los Santos,
santo de los Uribes,
santo de los Duques,
santo de los Temerosos.

Tú que nos exorcizaste del Castrochavismo,
que armas tu pueblo contra la paz,
nos guías desde tu trono de Duque,
hacia la perpetua guerra.

Tú amado prócer de la patria,
como te duele nuestra historia de hondo,

tanto te sangra la herida,
como para querer arreglarla
a la vieja ultranza
plomo contra plomo
pobres contra pobres.

Tú querido lucero del camino del desarrollo,
con tu falso cabello gris,
te has teñido de mentiras blancas,
piadosas.

Tu falsa cabellera, canosa de sabio,
es tan negra como tu alma,
como tu política hechicera.

Despiadado buen samaritano,
¡Si, tú! peliteñido ceniza
amor de nuestras derechas,
con tus hazañas de juglar, de payaso,
nos diriges sumisos.

Tú amante de la farándula criolla,
te marchamos cada día.
Tú hijo malparido de esta patria,
que hoy eres mi presidente,
nos quieres ciegos, sordos y mudos,
pero nos tienes a pie de carretera,
gritándote, con la cara limpia frente a tu cañón
a nosotros los curas guerrilleros
las novicias rebeldes de esta historia,
te respondemos a cantos y marchas folclóricas,
las maldiciones que nos lanzas.

Tú sólo eres títere, del más grande titiritero
que ha parido esta tierra,
de oro, ríos y sangre.
Tú sólo eres el Duque,
eres el plebeyo de un rey negro,
amante de los jaques mates.
Tú sólo eres otra fichita bastarda
en este ajedrez.
Te veremos irte,

mientras tanto,
luchamos por la educación
y por todo lo que nos pertenece,
temiendo por nuestras vidas.

Oraremos con la vieja salsa,
canto de la revolución de nuestros padres esclavos,
¡LA REBELIÓN!
y en tus pesadillas sonarán los cueros y las trompetas así:
“En los años 1600,
cuando el tirano mandooó,
esclavitud perpetua,
un matrimonio africano, esclavos de un español,
que les daba muy mal trato
y a su negra le pegó...
y fue allí
se rebeló el negro guapo,
tomó venganza por su amor
y aún se escucha en la verja,
NO LE PEGUE A LA NEGRA
QUE EL ALMA SE ME REVIENTA”

Como venganza a nuestro amor,
cuando nos cansemos que nos pegues,
volverás a escuchar en esta verja,
¡Revolución!

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SARA FERNANDEZ

Bogotá, 1994. Es cineasta de la Universidad Nacional. Ha dirigido tres cortometrajes y ha sido sonidista en muchos otros. Es parte del colectivo Emilia II Cine. Hace música experimental, sola y en proyectos como Opus Nigrum y Mercurio frente al sol. También escribe poesía.

 

 

XF

anoche soñé que john lurie se enamoraba de mí
nadábamos en la piscina
la luz subacuática era un animal marino
ciego
sigiloso
en la quietud subyace el ataque

una red de cables submarinos
como el mapa de una red ferroviaria
la proximidad de los pixeles
nuestra existencia en la pantalla
uno cero uno cero uno uno cero uno
asir el código
asir el aire

la imagen de una silla vacía en la pausa de una videollamada
quien se sienta
es un cuerpo lejano
desmembrado por la imagen

afuera en el mundo
el viento anuncia la lluvia
se puede escuchar incluso antes de que caiga
como una premonición
un sentido para lo invisible

estoy vieja
ya no existen los aviones
ya no los veo pasar desde la ventana
en el sueño más vívido de mi infancia corría y corría hasta despegar
muchos años creí que era un recuerdo
porque el cuerpo era más leve
ahora

irremediablemente atado a la tierra
tengo ojos para ver hacia dentro
y siempre están mojados

sin título

en este lugar del cuarto
mi mundo en el sur global
sudor líquidos y llanto

quisiera hoy tener alguna certeza sobre este cuerpo
opresión sexo de mujer
privilegio blanco

me ataca la incertidumbre la crisis de la ideología
esta intimidad o depresión pequeño burguesa
las imágenes nos atraviesan
como lo único que queda del mundo
como palabras sin recipiente
desbordadas

se llaman George Floyd y Anderson Arboleda
se llaman Alejandra Monocuco y Luz Adriana Upegui
y sus nombres no dan cuenta de sus vidas
tampoco sus imágenes

pero
serán escritura en el espacio y escribiremos juntas

LA VIDA

con las uñas con las babas
cuerpo social que dinamita el castillo blanco
caen estatuas sus monumentos de la infamia

nunca más el centro del miedo
no serán estos cuerpos
destino de opresión
su marca de muerte

el amor es un fruto horizontal y la furia
un taladro intestino que perfora el pasado
y el presente
y el futuro.

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Martin Gonzalez

Quito-Ecuador, Mayo de 1996.  
Cineasta en proceso. Fotógrafo por herencia. Periodista por coincidencia. Escritor por inercia. Trato de encontrarle sentido a la realidad a través de las historias que puedo contar con esos medios. 

Actualmente trabajo como director de Radio COCOA, una revista digital de música, arte y cultura.

 

Quito en verano

La ciudad se ha vuelto un lugar triste.
Aquí está el pasado.
Todo el dolor y toda la gloria.

La ciudad es un perro solitario cruzando un paso peatonal,
la autopista fracturando las casas de los pobres.
Una llama que nació en cautiverio,
su mirada vacía tras las rejas de un colegio.
Esa colilla de cigarrillo a medio apagar en la estación de buses.
El olor a meado de humano en las hierbas del terreno baldío,
el inodoro descuartizado que hay junto a ellas,
y el olor a meado de animal en los postes.

La ciudad son el sol y el viento,
que no acarician,
que agotan.
Que convierten en polvo al presente,
y en polen al futuro.

Esta ciudad,
son las alegrías que se esconden en sus extramuros.

Perspectiva

Si se les pone una lupa encima,
todas las hormigas se incendian.
Todos los vasos de agua
son del tamaño del mar.
Toda canción, desesperada.

Hasta que no pierden su brillo
todas las ventanas parecen espejos.
Entonces aparecen las diferencias,
y la incómoda necesidad de conciliarlas.

Mientras no se diga lo contrario,
todas las lágrimas son igual de transparentes.
aunque su claridad no revele
nada más que resplandor.

Si se les pone una lupa encima
todos los ojos son gigantes,
del tamaño del mundo.

Un par es la puerta al universo.
Más de uno, enjambre de agujeros negros.

Frágil

Lo poco que me atrevo
a describir el infinito
es directamente proporcional
a las veces que se ha quebrado.

Cuántos finales dolorosos
han atravesado el camino
torciendo su rumbo,
sin dejar de provocar
nuevos comienzos.

Las cicatrices rayan
un tejido ajado por el tiempo
que parece endurecerse
pero que en realidad
se ablanda más a diario,
convirtiéndose en lienzo blanco
listo para teñirse,
nuevamente con la misma sangre.

Sangre que brota
desde un manantial profundo.
Que ha sido agujero negro
y nébula radiante
el mismo número de veces.

Lo mucho que me entrego
a zambullirme en el vacío
es directamente proporcional
a lo frágil que se siente mi adrenalina
cuando triza el miedo en el espacio.

La fuerza más poderosa que existe,
le pertenece al tremor
de nuestros lugares más débiles.