El trap de ha$lopablito: La disputa de una identidad

 

 

Habría que preguntarse entonces por cuál podría ser el lugar del nuevo género en este escenario y por lo tanto hasta qué punto Ha$lopablito pone sobre la mesa la discusión sobre cuál de las direcciones estaría tomando el trap en diferentes contextos.

 

*por Miguel Castro

“Le doy en la cara, marica”: La frase que retumba en las líricas del nuevo proyecto de trap bogotano Ha$lopablito, proyecto que viene pisando con fuerza y determinación en los espacios bogotanos de música independiente; se trata de una avanzada local del género musical que se ha estado adelantando potentemente en los rincones urbanos desde mediados de la década del 2000 y que se situó en Latinoamérica con ayuda de artistas de reguetón.

Sí, aquel género que aquí adquirió su primera impresión como una representación más, de las temáticas ya tipificadas en el acervo lírico del reguetón. Sin embargo esta primera apariencia ha venido cayéndose con la exploración que del trap se ha hecho en diferentes contextos. Esa palabra que nos remitía de inmediato a Bad Bunny o Arcángel de repente adquiere un nuevo tinte cuando el espectro se abrió y la apertura de este espectro tiene aliados; Ha$lopablito es uno de ellos estallando palabras decisivas y ampliando la experiencia y profundidad del gusto por el trap en las escenas independientes en Colombia. Este género ha causado descontentos y conflictos en diferentes capas de la práctica musical y aparentemente superfluas pugnas virtuales apostándole a su permanencia o su rechazo; pero estas discusiones son irrelevantes cuando entendemos la magnitud de la fortaleza con la que el trap se ha posicionado en fiestas y clubes de diferentes y distantes latitudes del planeta, además de su constante difusión en redes sociales y en las estructuras de apreciación musical de muchas personas.

Ya la discusión no debe enfocarse en si el trap debe quedarse o irse como resultado de una efímera tendencia musical en la radio e internet. La discusión ahora será cual puede ser la interpretación que se le dé al trap en contextos independientes, no comerciales ni industrializados de la música; Y precisamente Ha$lopablito es una muestra del viraje que está tomando este estilo en nuestro contexto más inmediato, claramente debido al aire refrescante de su EP “No son Drogas”, donde resalta su estilo de rima nada postizo y realmente genuino y el contenido particularmente crítico de sus líricas. Es “Hablar de putas, de pistolas y de drogas y de culiar y de plata” lo que para Ha$lopablito piensa la gente inmediatamente cuando se escucha la palabra “trap”; imagen que de hecho el propio artista desintegra y deconstruye con los temas que saltan sobre sus pistas.

El EP completo retrata las críticas a los absurdos e indignidades de la vida diaria social y política de las colombianas y colombianos, pasando por “merchopercho”, que es una referencia a los malos ratos que se experimentan en los trayectos de Transmilenio y el transporte público en general. “Los peches” es un transporte a un ambiente de juerga y diversión que no deja su aire reflexivo en algunos de sus parajes. La última pista es “Ledoy”, que es la que contiene la célebre frase pronunciada por Uribe en una discusión telefónica que sostiene con su ex fotógrafo por acusaciones de corrupción y que fue utilizada como estrategia para limpiar su nombre; en este tema se habla sobre los falsos positivos, el impulso de las autodefensas y varios de los escándalos que han acompañado al expresidente Uribe en su vida política. Ha$lopablito da el salto al vacío, se arriesga y tiñe su música con material directo y controversial acompañado de beats relativamente ligeros de digerir y dispuestos a empezar “el vacilón” en cualquier momento y lugar. Además de esto, hay un elemento de sarcasmo burlón que sella el álbum definitivamente, pero que no desvanece la luz de las verdades que el artista está constantemente dejando fluir entre sus palabras.

De cualquier forma la consolidación del género que ayuda a desarrollar Ha$lopablito se sitúa en un contexto de música urbana que oscila entre el reguetón y el Hip Hop, teniendo en cuenta la estructura de valores en la que se mueven por lo general estos dos estilos, pues precisamente son estilos que surgen de zonas y espacios periféricos espacialmente segregados y agenciados por sujetos de las clases socio-económicamente más vulnerables y excluidas. Gracias a este carácter marginal que dota a estos géneros medularmente, se han representado aspiraciones sociales relativas a salir de las condiciones de privación y de las situaciones indignas de vida expresadas en la acumulación de placeres efímeros y la posesión de objetos de consumo (drogas, carros, armas, sexo…) con respecto al reguetón, o expresadas en la denuncia, esclarecimiento de la verdad sobre los contextos de los barrios y zonas marginales y reivindicación de los derechos vulnerados y las luchas por la igualdad en situaciones de discriminación racial sistemática con respecto al Hip Hop, a pesar del tinte gángster que adquieren los dos estilos por ciertos momentos. Habría que preguntarse entonces por cuál podría ser el lugar del nuevo género en este escenario y por lo tanto hasta qué punto Ha$lopablito pone sobre la mesa la discusión sobre cuál de las direcciones estaría tomando el trap en diferentes contextos.

Y entonces este género tan fácilmente consumible y digerible por diferentes estadios de la estructura social colombiana gracias su primera imagen construida basada en “putas, pistolas, drogas, culiar y plata” y a su atractivo beat juerguero, repentinamente es trastocado y llenado con temas controversiales y ya no tan ligeros, por el joven proyecto Ha$lopablito, el cual está enmarcado dentro de un proceso colectivo que surgió para fortalecer la difusión y el posicionamiento del proyecto mismo llamado Changua Boyz. Ha$lopablito va a acompañarnos con su presentación en el showcase del Festival Perro Ruidoso el próximo sábado 17 de febrero.

 

 

 

 

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