Me pido las fichas verdes

4 y 3 = 7 (¿ si conté bien?) 1 2 3 4 5 6 7 suma rápida y nerviosa de puntos como los de las galletas de ojitos - corre - ojo te pisan y espera el par. ¡No se te quede el tapabocas! Repito historias para migrar a un pasado, como si pudiese volver a vivir cada día todo lo bueno que viví en años pasados, como cuando de niños queríamos cumplir años todos los días; y ahora hacer de cuenta por 15 segundos que dura una historia de Instagram, que estamos compartiendo un momento vivo, mas no un recuerdo, hacer de cuenta que vivimos en esos días y no conocemos estos tiempos virtuales y extraños que a veces hacen parecer que los días son imaginarios y vivimos conjugándonos anacrónicamente en un pasado-presente, un “nuevo” presente- futuro y un futuro que no sabemos.

Me hago videos con filtros bizarros y chistosos que aparecen como tendencias instantáneas en h_i_s_t_o_r_i_a_s de Instagram pero casi nunca los subo, solo los dejo guardados en mi celular, es como si por medio de la cámara frontal hablara con mi álter ego en diversas versiones y ocasiones, como casita de espejos en el parque de diversiones pero ahora en versión digital y recargada ¡Qué mareo!. Quizá y en el futuro (ahora es raro hablar del futuro, desde uno improvisado) la casita de espejos venga en versión holográfica con súper poderes incluidos en nuestros álter egos . Los celulares como “realidades” alternas que a veces nos hacen desconocernos por completo en nuevos vicios hechos redes sociales y páginas de memes como nuevos pasatiempos, confinamiento en medio de vanidades virtuales y ansiosas. Nuevas virtualidades y esa, la palabra “nueva” en nuestro lenguaje cotidiano, ahora hace parte de las más escuchadas. Me han atrapado estas nuevas tendencias y virtualidades que a veces parecen |ajenas| y así mismo he perdido el tiempo buscando personas con mi mismo nombre en redes sociales, nostalgias de tiempos pasados que parecían un ayer, aparecen en mis recuerdos porque al parecer ahora mucho tiempo vivo de estos, solo que los recuerdos ya no viene en sepia, quizá y después sean recuerdos con filtros; he regresado así al 2011 en las fotos del computador y cuando no quiero ir tan lejos veo las fotos del año pasado en mi celular. Tanto me quejé del año pasado y ahora no tengo punto de comparación con uno nuevo porque siento que este ha durado tan solo 3 meses, a veces siento que estoy en una especie de hibernación dentro de pantallas, palabras y noticias en ventanas emergentes y otras veces siento que en cuestión de meses todo cambió y yo solo no quiero sumergirme más en estos “nuevos” mundos virtuales. Una vez una amiga me dijo algo así como que ahora no solo tenemos al alcance basura física si no también virtual.

Quisiera ir por una galleta de ojos con un café, llamar a mis amigos del vecindario a pasar el rato viviéndonos en carne y hueso, en cmyk y no más en rgb. 

En el mundo rgb de redes y pantallas, una de estas tendencias que retornaban del pasado, ahora en virtual, fue el Parqués que ahora llaman “modernamente” Parchís, como si la realidad solo existiera por ser internacional... Y siento que todo el tiempo confinado es como si viviéramos dentro de una partida donde perseveramos el doble par, y que cuando por fin estamos en la salida corremos a buscar el seguro; como el seguro que ahora me cobran por tener una tarjeta de crédito donde todo son excusas para un nuevo seguro y ahí está, claramente, el nuevo seguro por la coyuntura, que seguro, será otra excusa para el día sin IVA, donde al parecer el consumir es mejor que el cuidado. Y la “nueva normalidad” es algo así como estar en la zanata esperando durante un buen tiempo el número exacto con un solo dado y así a la suerte viviendo la incertidumbre de una situación que no esperábamos y de la que al parecer aun nadie sabe nada y 1, 2, 3 - juego laaaargo - Por fin el par y salí por galletas y un traguito de vitamina D, y ojo pues te pisan y te mandan a la cárcel por salirte en no par - controles y más ansiedad. Así como en el parqués virtual te puedes salir a otras aplicaciones y dejar en modo automático, debería existir un espacio de pits con música incluida o algo así como un jardín dentro del tablero, por eso me pido las fichas verdes, algo así como una forma un poco más “afable” de decir que no quieres jugar más a estar en la cárcel o que no quieres seguir jugando a conquistar o “coronar”. Me acordé de una vez que en un Uber, acompañé a comprar un parqués imantado al conductor, le ayude a cargarlo hasta el lugar al que me dirigía y me contó que con él, quería enseñarle matemáticas a su hija como él alguna vez había aprendido también, me dijo que hace bastante buscaba un tablero imantado, pues así tenía mayor seguridad de haber corrido y contado bien, por algún motivo siempre estamos buscando esa seguridad, por mi parte así le ayude a verificar que las fichas sí vinieran imantadas, ese día hablamos de qué serían esos juegos en el futuro o en el tiempo en que su hija tuviera su misma edad, ahora que la mayoría de jóvenes que disponen de un celular lo juegan en el mundo virtual , pienso en él y en su hija y en si quizá será un juego largo y sin calculadoras. Pienso en los juegos de palabras y cómo van desfilando en medio de estos tiempos - sin noción del tiempo, las horas y las fechas juegan a las escondidas ; al principio se hablaba de la palabra “privilegio”, luego de “reinventados”, luego de “nueva normalidad y nuevo todo”. La primera vez que fui a mercar todos llevaban guantes y me miraban extraño por no tener unos, siento que quienes estaban lejos en distancia ahora están relativamente cerca , pues ahora todos vivimos igual de distanciados, así vivamos a solo unas cuantas casas de distancia, y la palabra “d-i-s-t-a- n-c-i-a” vuelve como en las formaciones de colegio a la madrugada con olor a shampoo y chocolate regado. 

El tiempo se quedó dormido o pasó muy rápido y nadie le vio. El encierro huele a cloro. Me pido las fichas verdes. Nuevos tiempos: Pasado futuro – futuro presente 


Me pido las verdes porque me entibié y siento que las cosas del pasado retornan en un futuro improvisado - Pasado futuro -. El pasado ahora, así veo el programa de ”Viva su casa”, que seguía a la novela de la tarde; pero ahora desde Instagram en vivo, haciendo mil cosas en la casa, ahora todo es una rutina y yo que todos los días miro aplicaciones que me recuerdan mis problemas con la rutina, por ahora ya sé arreglar los improvistos en la cocina, todos los días algo se riega, se acaba de regar el tinto, quehaceres y soluciones al instante, ahora tengo más rutinas que en cualquier momento, trato de pensar como gato y me pregunto si algún día haré la receta que me recomendaron, que es como las que veía en canales de cocina cuando descubrí los otros canales de la parabólica. 

La calle parece una pista de carreras, todo está marcado y para todo hay filas – d i s t a n c i a m i e n t o – y este no es un juego de propiedades pero todo está controlado- censuras virtuales y por el otro lado violencias absurdas mientras otros buscan revoluciones, pues se cansaron del juego hace rato . 

Culpas y matrimonios virtuales, hago un té de todos los tés, line up para el 2021, eventos que hablan de un siguiente año y cuentas que te dicen qué animal eres según tu nombre – ay, que no me salga uno que no me gusta, por favor - . 

Galleta de ojitos y te de tés, hace dos meses veía comerciales que hablaban de Mayo y hoy ya es mitad de año y casi un poquito más , ¿Cuánto queda de páginas de historia en este año de 3 meses en mitad de año? 

Disfraces de igualdad en pieles de preocupación sintética, en “académicos” que hablan desde el “ nosotros” sin cuestionarse a sí mismos, orgullos que olvidan minorías, todo se volvió una tendencia virtual que no ve más allá, no se puede tener el control de todo, tenemos miedo a lo desconocido y qué extraños nos vamos a ver sin esos filtros en la vida real. Una película donde todos los días hay un “comité ” de las mismas preguntas en loop. Yo me pido las verdes, playlist de Little Jesus para estos tiempos ajenos y que por favor todo se llame Domingo, que es cuando vienen los mariachis y por eso sé que día es, Domingo de vino con galletas sin reuniones virtuales ni influencias digitales


*Carol Oviedo G. (Bogotá, 1994). - Creativa de moda y arte, investigadora curiosa del mensaje estético, concepto y capacidad de impacto sensorial-emocional de las expresiones e imágenes. Egresada en Diseño de Moda y Dirección de Arte con énfasis en la estética a través de diversos estudios posteriores y alternos enfocados en el campo estético, como Historia y Escrituras Críticas de Cine. Cuenta con un blog ( C de Concepto –www.cdeconcepto.com ) dirigido a la Semiótica en el campo estético referente a la moda y su relación en cuanto a lo cultural dentro de esta y su gran impacto.

No hay comentarios

Agregar comentario