Covid 19, una cura contra nuestra propia historia.

"Muchas noticias van y vienen acerca del Covid-19, algunas verdaderas otras falsas. Y lo más seguro es que nos va a imponer el distanciamiento físico como medida permanente de prevención. Ante esta nueva realidad, debemos radicalizar la proximidad social, la solidaridad y el amor eficaz para fortalecer nuestros tejidos sociales, comunitarios y organizativos, para que la narración de la Esperanza nos abra paso a “otra normalidad”. Normalidad que exige indudablemente un "cambio de cosmovisión"

Padre Jhon Hary Ruiz

Por Daniel León Sanchéz

Después de la primera cuarentena vinieron muchas más… el ensayo con el COVID 19, no era más que el preludio de algo increíblemente devastador que se le venía encima a la humanidad. Ya en el año de 2025 los pocos grupos poblacionales que quedábamos en el mundo estábamos esperando a la séptima plaga, contrario a lo que pasa en las películas, no hubo súper héroes, no ocurrieron milagros, ninguno de nosotros se atrevió a protestar…. La purga había empezado hace 6 años y de algún modo, ya habíamos aceptado nuestro destino.

Aún recuerdo la última vez que fui a una escuela, tres meses antes se había anunciado la cuarentena en China, veíamos también los efectos devastadores del COVID 19 en Italia y aguardábamos a nuestro turno; explicamos a nuestros estudiantes la importancia de guardar la distancia social (para prevenir), alimentarse y dormir para subir las defensas (para curarse) y de ser solidarios (para salir adelante unidos) e hicimos un taller para que se informaran someramente de lo que podría sucedernos. Nuestro primer afán era evitar que nuestras comunidades entraran en pánico.

El primer caso llegó el día menos esperado y con ello las medidas de excepción, una de ellas la clausura inmediata de todos los planteles educativos. Tuvimos reunión de docentes, ensayamos las nuevas formas de saludo y bromeamos con la distancia social… uno a uno los compañeros fueron saliendo (anunciando que se dirigían a sus municipios de origen); acordamos trabajar las dos semanas siguientes de manera virtual, para ir ensayando para el inicio de las nuevas jornadas de aprendizaje en casa; cuando quedamos solo dos, pedí a mi compañero que hiciera sonar el himno nacional a todo volumen, para que se escuchara a varias cuadras a la redonda y se recordara por siempre que las instituciones educativas estuvimos a su servicio hasta el último minuto… no pude evitar las lágrimas… me senté un rato y pensé en el giro que estaba dando la historia, sabía que no volveríamos.

Después de la primera cuarentena, el mundo se enteró que había sido vacunado en secreto y que vendrían nuevas vacunas, para así mitigar las enfermedades más terribles que aquejaban a la humanidad y que los registros vitales de cada ser humano habían entrado en una súper computadora, que en adelante empezaría a hacer predicciones y correcciones sobre la salud humana. Sin embargo, esto alcanzó a ocurrir tan solo dos veces, el poder humano, no se pudo contener y acabó con la humanidad.

Mi familia y yo nos refugiamos en nuestra casa en Gaitán, nuestra ciudad natal, un lugar suficientemente grande, para acoger 15 personas, igual que el resto de la población teníamos algo de temor, pero también en el fondo de nuestro corazón albergábamos la esperanza de salir todos juntos de esta (que considerábamos) pequeña crisis, las señoras de la casa se divertían ensayando postres, haciendo panes y platos deliciosos que nos recordaban el refrán de barriga llena corazón contento. Nos comunicábamos constantemente con nuestros amigos por teléfono y compartíamos alimentos a través de domiciliarios, hacíamos nuestro trabajo en línea y nos ensayamos diariamente con nuevas herramientas para favorecer el aprendizaje… queríamos enseñar... sabíamos que los cuerpos de los niños estaban encerrados, pero sus mentes y corazones seguían explorando el universo.

… Las purgas como ahora se les nombraba, llevaban a la muerte a las personas que definitivamente no lograrían salir adelante frente a los problemas de salud del mundo moderno, logrando reconocer cuerpos aptos y no aptos para dar el octavo paso de la humanidad desde el legendario descubrimiento del fuego y la rueda (primer paso); la agricultura y la cría de animales (segundo paso); el dominio de los metales (tercer paso); la industrialización, los viajes espaciales, las vacunas y los antibióticos (cuarto y quinto paso); la computadora y las redes (sexto paso); y la decodificación del genoma humano y el poder del cerebro (séptimo paso). La primera cuarentena, permitió al hombre reflexionar acerca de cuántas vidas le costaron a la humanidad dar cada uno de estos pasos. Pero estábamos frente a la octava maravilla de la evolución humana, el reinicio de su existencia.

El covid 19, fue el nonagésimo experimento viral controlado fuera de laboratorio, pero el primero llevado al mundo entero, lo que se suponía era un código de ADN que se reproducía en millones por segundo al ponerse en contacto con las mucosas humanas, era otra cosa, un nano robot, que al entrar en el torrente sanguíneo, tomaba los minerales que allí encontraba, hierro, zinc, calcio, yodo, cobalto, cobre, magnesio, selenio, plomo, mercurio, para multiplicarse, su misión era engañar a los anticuerpos humanos, para que estos reaccionaran como si estuvieran atacando a miles de diferentes células cancerígenas, el resultado después de tal batalla, es un ser humano provisto de resistencia a 453 formas de cáncer y otras anomalías genéticas de las células.

Al realizar los primeros experimentos, se calculó que el 0,001% de la población sufriría efectos colaterales, lo que suponía un gran logro, ya que era el más bajo para toda la historia de la medicina. Sin embargo, en la realidad el caos tomó el control, llegando a un macabro índice del 12% en algunos países.


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El consumo desmedido de sustancias para paliar los efectos secundarios de la vacuna nanotecnológica, llevó al deterioro de núcleos de proceso de muchos lotes, generando alteraciones en su programación, en algunos casos, esto llevó a que se multiplicara muchas más veces que lo programado, consumiendo más minerales y dejando a las células desprovistas de los mínimos vitales para la oxigenación, el pulso, la homeostasis y llevándolas al deceso. Aunado a esto, muchas personas entraron en histeria colectiva, empezaron a enfermar de depresión, lo cual generó más pérdidas humanas que el mismo experimento.

La primera cuarentena, nos hizo reflexionar mucho acerca de otras pandemias en la historia de la humanidad, la gripa española, el ébola, en cada hogar se hablaba de la necesidad de actuar como uno solo para hacerle frente a los virus, al enemigo invisible y en la responsabilidad de actuar consecuentemente para no contagiarse y no traerlo a casa.

Pero también, nos hicimos conscientes de lo que nuestros ojos no habían querido ver, otras pandemias aterradoras que azotaban a nuestros hermanos desde siempre, como el hambre, las guerras, los despojos, la discriminación, la experimentación en humanos, el analfabetismo, la corrupción. Caray… habíamos sobrevivido a todo esto, quizás sería fácil sobrevivir al nuevo virus.

Algo muy importante que aprendimos, es que la escuela nunca está preparada, nunca está terminada, siempre está reconfigurándose, absorbiendo la inmediatez, para convertirla en trozos de experiencia, que en adelante serán asimilados de mil formas de luz diferentes por los aprendices. En este momento el aprendizaje más urgente, era la colaboración, el trabajo en equipo, la resiliencia, el amor por el otro y por su entorno… y porque no… la aceptación.

La séptima purga llegó de forma extraña, muchas personas de repente pasamos de la depresión profunda a diferentes formas de esquizofrenia, asumiendo personalidades múltiples, caminando dormidos, escuchando voces; auto agrediéndonos, poniendo en riesgo nuestras vidas, comiendo desenfrenadamente o dejando de comer, introduciendo sustancias y objetos en nuestros cuerpos, fingiendo estar felices para ganar amigos o escondiéndose en prácticas sociales para no llamar la atención…

Esta última purga, no tenía origen externo; habíamos comprendido que solo vivirían unos poquísimo elegidos (yo esperaba mi muerte), como única forma de garantizar la continuidad del linaje humano, el cual ya estaba condenado y que realizaba una suerte de catarsis y para liberarse de tanto dolor acumulado a través de los años, la humanidad, estaba redimiendo las culpas de la mala administración de su hogar, el daño a los recursos naturales, a sus semejantes, hasta sus pecados más infames…

Es posible que esta séptima pandemia, sea la total perdida de la cordura, bajando al ser humano de la cúspide de la civilización; la mente humana volvió a la época de las cavernas, donde no existía el almacenamiento de provisiones, donde no se prepara al hombre para el futuro, donde no existe más el mañana y donde no hay espacio para la estructuración de sociedades complejas; quizás el hombre se estaba poniendo en igualdad de condiciones al resto de los animales.

Esta última purga, llegó en abril de 2025 y como todas las anteriores, terminó 11 meses después… la nueva vacuna iba más allá, no se almacenaron más datos, pero nos llevó al intercambio, la recolección, al nomadismo, el olvido de los liderazgos civiles, políticos, religiosos y a la comunicación con la naturaleza como conciencia de vida.

Los seres humanos infectados, también infectábamos a los pocos elementos tecnológicos existentes, de esta manera, no solo quedábamos desprovistos de todo riesgo biológico, también de toda forma de almacenar, transmitir, procesar, traducir, retroalimentar el conocimiento... nos estábamos curando de nuestra propia historia… de nuestro legado.

La segunda purga, llegó once meses después del covid 19, fue liberada en septiembre de 2020, al igual que la primera, fue liberado en una población Rusa, garantizando que hiciera epicentro 4 meses después en una ciudad China, donde se encenderían las alarmas, para no afectar al buen nombre del país del oso, llevando la atención de la humanidad a otro plano y garantizando la protección de su secreto.

Poco antes de esto todavía podíamos hacer compras en línea, incluso se habilitó por un periodo muy corto la apertura de establecimientos comerciales, podíamos ver de lejos y comprar, pero sin entrar a los establecimientos, pese a que había desaparecido el 0,3% de la población, estábamos felices porque no imaginábamos una situación peor, lo que no sabíamos es que lo peor, aún no había llegado.

En los establecimientos educativos hicimos esfuerzos enormes por no perder nuestra razón de ser, estar en contacto con los menores. Nuevamente la sensación de impotencia por no poder seguir nuestra vida normal, nos llevó a reflexionar sobre las problemáticas (pandemias que no quisimos ver) pre existentes… menores que iban a la escuela, solo para huir de la rutina o el yugo de casa o para hacer relaciones sociales, menores que no tenían facilidad para aprender, docentes que no amaban su profesión, que no preparaban clase y algunos que hasta llegaban a convertirse en maltratadores de estudiantes. Padres de familia sin recursos y sin ganas de enviar sus hijos a las escuelas; y finalmente un estado que realmente nunca hizo de la educación y del bienestar de la comunidad educativa una prioridad, lo que hacía que el sistema educativo siempre estuviera en precarias condiciones.

Italia, España, Estados Unidos y Brasil, no se vieron tan afectados, como sí lo hicieron los países de Europa Septentrional como Dinamarca, Estonia, Finlandia, Islandia, Irlanda, Letonia, Lituani, Noruega, Suecia y repitiendo con fuerza en Reino Unido. El Alvid T1 (la nueva nano vacuna) ingresaba por los oídos, arrastrado por cuerpos de agua, exponiendo a los seres humanos especialmente cuando se bañaban.

Este segundo nano robot, con facilidad lograba trasportarse en cualquier forma de agua, ubicándose en las nubes, ríos, lagos, océanos, acueducto o en suspensión anclados en partículas higroscópicas (zonas húmedas); soportando temperaturas extremas o procesos de potabilización e incluso entrando en periodos de hibernación para garantizar su presencia en el medio ambiente por más tiempo que su antecesor. Era la viralización de la vacuna contra el alzhéimer, la demencia senil, la esquizofrenia y toda afección del sistema nervioso, incluidas parálisis, cegueras funcionales, problemas de memoria, disfunciones del lenguaje, problemas de aprendizaje, en fin.

Como efectos secundarios, las personas empezaron a enfermar de meningitis, encefalitis, ceguera, pérdida de movimiento; la fuente de alimento del segundo nano robot, a diferencia del primero (minerales del cuerpo), eran las hormonas producidas por el páncreas, llevando a la humanidad a sentir avalanchas de emociones, afectando la conciencia y llevando a sufrir explosiones en sus venas vasculares.

Estados Unidos, España e Italia, no se arriesgaron a sufrir una segunda catástrofe, por lo que ordenaron una cuarentena extrema mucho antes de que llegara el primer infectado a sus tierras, el sentimiento de culpa de sus líderes al haber expuesto a su población, ante la primera purga (pese a conocer los riesgo a los que se enfrentaban) eran muchos más grandes que la satisfacción de contar con la ahora comunidad más inmune al cáncer. Su karma sería la parálisis económica durante varios años consecutivos.

Sin embargo todo esfuerzo fue en vano, ya que el virus llegó a través de los océanos y de las nubes arrastradas por los vientos, que justo a los huracanes dejaron expuestas a la comunidad a muchas calamidades conjuntas. Lo peor de la segunda purga, fueron las hambrunas que sacudieron al mundo… si bien, se pensaba sacrificar al 0,002% de la humanidad, esta arrasó con el 30% de la misma, lo cual obligó a varias naciones de África y América Central a olvidar sus fronteras y unirse como grandes naciones para salvar vidas.

La sexta purga, fue considerada el segundo castigo del cielo, la humanidad en busca de eliminar las enfermedades se había diezmado a un 98 %; realmente fuimos muy pocos los que habíamos llegado hasta este punto, los procesos de recuperación de la biodiversidad no fueron un remanso de dicha como se esperaba, todo lo contrario, la vida salvaje empezó a recuperar territorio y pasar factura por milenios de maltrato y despojo.

Los ríos recuperaron sus cauces y arrasaron millones de hectáreas abusadas por el hombre, la recuperación de paramos y nevados desplazó poblaciones, las fuertes oleadas invernales destruyeron carreteras y tumbaron antenas de comunicación y de energía eléctrica.

En enero de 2024 un exoplaneta perdió su rumbo, pasando muy cerca del nuestro, generando semanas enteras de mucho pánico entre los pocos habitantes que quedábamos, quienes observábamos con el paso del tiempo esta masa se hacía más y más grande…

Contra todo pronóstico, el paso de este hermano gigante, solo afectó a las pocas redes de comunicación que aún existían, pero no todo había terminado… en mayo del mismo año, el exoplaneta chocó contra Venus, generando una luz radiactiva que envolvió a la tierra por varios meses, alterando por completo nuestros procesos epiteliales y dejándola diezmada a tan solo el 0,5 %.

Pese a que los humanos sobrevivientes, fuimos muy pocos, las enfermedades ya no existían, los ancianos, no parecían ancianos, su conocimiento de vida, guiaba las comunidades, en liderazgos mesiánicos que invitaban a la paz interior y la evolución humana involucrada fuertemente con la naturaleza.

Ellos mismos eran naturaleza. El haz de luz había forjado pieles perfectas, que protegían por completo del frio y del calor, alertaban de sismos, tormentas, movimientos de animales, ubicación de cosechas y generaban hormonas que hacían que los seres humanos se comportaran de manera más solidaria, comprensiva y sin ambición alguna.

Desde la purga 2, nano robot Alvid T1, la hambruna no daba tregua, en los países no habían semillas y las grandes despensas creadas para sobrevivir a una catástrofe... sucumbieron, la muerte desolaba al mundo y la humanidad ya no tenía miedo a seguir muriendo.

La purga 3 y 4 fueron efectos colaterales de la acción de la naturaleza; la tercera llegó en agosto de 2021, si bien la humanidad había aprendido de su error, ya no habían medios para evitar la tragedia, la comunidad científica se había quedado desfinanciada, muchos laboratorios en los países que fueron potencia, fueron destruidos y con ello muchas nano cepas, sin embargo, otros laboratorios quedaron abandonados, como el caso de los ubicados donde antes estaba México, eso a causa de falta de recursos financieros y humanos; la fuerza de la naturaleza irrumpió en estas instalaciones. Desde octubre de 2019 habían pasado 33 meses, los animales habían hecho de estos sitios su hogar, sin saber que estaban condenando una vez más a la humanidad.

Monos araña y mico tití, en una de sus jugarretas lograron violar los círculos de seguridad (que ya estaban deteriorados por la acción del tiempo y la naturaleza) liberando a Mavid G4, contagiándose entre ellos y trasportando las cepas en sus pieles; saltando de animal en animal, hasta llegar a la poblaciones humanas que convivían con mascotas o se dedicaban a la caza (que ahora era abundante).


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Las primeras víctimas vieron como a través de su piel salían grandes cantidades de sudoración, que dejaban al afectado deshidratado rápidamente y pese a que se consumía grandes cantidades de agua, las afecciones se agravaban con diarreas y orinas incontrolables... el cuerpo debilitado no asimilaba los alimentos, llevándose consigo casi a todos los infectados.

Poco después se decretó la tercera pandemia, pero fue la primera, que no fue liberada voluntariamente por el ser humano, miles de comunidades que habían buscado refugio en las zonas rurales, abandonando por completo las ciudades; se contagiaron rápidamente, cuando comprendieron que toda forma animal era un vector, dejaron de lado la caza, generando una fobia muy marcada por toda las formas animales existentes.

Las estaciones habían acelerado las hambrunas, disminuyendo dramáticamente la población mundial a un 30 %. Rusia quien liberó la primera vacuna nano tecnológica, prácticamente no contaba con seres humanos, todos habían desaparecido.

Al finalizar esta tercera purga, los seres humanos sobrevivientes quedamos vacunados contra obesidad, trastornos alimentarios, hipertensión, caculos y cualquier otra afección del sistema digestivo y del excretor.

Por su parte, la cuarta purga llego por cuenta de las aves, las cuales encontraron semillas deterioradas de plantas modificadas genéticamente y que resultaban letales para la humanidad… desde la India, la heces de estas lograron dispersar cientos de semillas de flores con aromas deliciosos, cargados de toxinas, las cuales eran un proyecto de vacuna pentaviral, incluyendo afecciones como el SIDA, LUPUS y el Kawasaki…. Sin embargo, el proyecto no había visto la luz, porque sus efectos secundarios eran muy nocivos.

Las guerras por la comida y por los territorios productivos, incrementó el índice de pérdidas humanas, la extinción entraba en su fase final y los pocos seres humanos vivos queríamos lograr nuestra salvación a la fuerza. Ya no existían los países, las comunicaciones, los viajes cómodos, habíamos vuelto a las aldeas, a la época en que los hombres cazaban hombres y pese a que había mucho más territorio por persona, la histeria y el afán de supervivir, llevaron a la humanidad al borde de su existencia. El 95% de la población había desaparecido, los animales salvajes se habían multiplicado por 100… el ser humano ahora estaba desprotegido, en tanto que los animales salvajes tenían muchas habilidades y los seres humanos pocas.

Cuando llego la quinta purga, fue considerada un castigo del cielo, ya que las nubes se tornaron de color verde, en ese momento la población se encontraba diezmada a tan solo el 2% (140 millones de seres humanos)…. Los predicadores expresaron que era el anuncio de la llegada del mesías, una vez más se invitó a la población a aceptar los designios de la divinidad, el aumento vertiginoso en el oxígeno en la atmosfera terrestre ocasionó la
proliferación de cepas de levaduras en el aire…. Los cuales dañaron los suelos y las aguas, causando la muerte de especies animales y vegetales.


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En esta oportunidad las personas no se vieron afectadas por ninguna afección en su organismo, sin embargo los procesos de hambrunas y guerras entre comunidades, diezmó a un 1,5 % más la población, llegando al 99,5 %, las personas notaron mejoras grandiosas en sus órganos internos, los cuales no volvieron a sufrir procesos de envejecimiento y desaparecieron también por completo las alergias.

En febrero de 2026, terminaron las cuarentenas… los pocos que logramos recordar lo que sucedió, preferimos no hablar de estos temas; algunos aun dicen que fue lo mejor que pudo haber sucedido porque tenemos una mejor raza… nunca más nos enfermaremos… pero pienso que la enfermedad somos nosotros mismos… nuestra capacidad de recordar solo lo que nos conviene o nos hace felices, nos llevaran a nuevas crisis….

Ahora vamos de un lado a otro recolectando alimentos, hace varios años no comemos carnes, tampoco construimos casas, solo levantamos pequeña cubiertas vegetales para resguardarnos de los efectos del tiempo; no nos acercamos a las ciudades, allí empezaron las purgas 1 y 2, como una maldición.

De la primera cuarentena aprendí, que estuvimos ciegos todo el tiempo, adquiríamos cosas innecesarias, teníamos exceso de ropa y muebles (que incluso hoy se pueden encontrar en buen estado en las ciudades) queríamos tener varias propiedades y nuestros refrigeradores llenos, realmente no nos importaban las necesidades de los demás.

Entendí, que la vida escolar se había vuelto como muchas religiones, donde importaba más profesar la fe, que el actuar de un buen ser humano. Comprendí que el principio del fin había sido aplazado muchas veces, más por la buena suerte, que por nuestros conocimientos.

Nos merecíamos la primera cuarentena, nos merecíamos ese espacio para reconocernos como seres frágiles, que requieren de apoyo mutuo y comprensión para salir adelante… si bien no la vimos llegar, nunca imaginamos que el 0,001% de las vidas que se habían proyectado para ser sacrificadas, nos convertiríamos en el 0,5 % de población viva, hoy solo somos 35 millones de seres humanos en todo el mundo…

Guardábamos completa esperanza de que todo se pondría bien y orábamos porque las personas de nuestro entorno estuvieran a salvo… nos concientizamos tardíamente de las necesidades de los demás (como si antes no hubieran existido), más que nunca nos preocupamos por las situaciones tristes que vivían las comunidades sub urbanas, donde hambre, el analfabetismo, el maltrato, carencia de servicios públicos y de salud eran la constante. Quizás en ese momento de contrición de todo lo malo que había hecho la humanidad, pedimos una oportunidad… y la vida a costa de nuestro propio dolor… nos la dió.

Nuestros caminos se hicieron eternos, porque ya no teníamos donde llegar, en ningún sitio se nos permitía estar más de dos semanas, a veces pienso que realmente no estamos en nuestro planeta… tengo muchos recuerdos que preferiría dejar atrás… tengo miedo de ser el único que no se curó de su propia historia y de re infectar a otros.

Elleno. Mayo de 2020

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