¡LEVANTÉMONOS TODAS!

Mi amor por el cine radica en la conexión y sentimientos que me han generado las miles de historias que he visto a lo largo de mi vida; aun así, casi nunca me había preguntado sobre la representación de mi género en este arte que me apasiona tanto. Fue hasta hace pocos años que empecé a relacionar mi lucha feminista con mi hobbie favorito: ver películas. La encrucijada en mi cabeza fue terriblemente dura y dolorosa, pues entendí la manera casi sistemática en la que los estereotipos de género permean esta industria, algunos obvios, pero ¡OJO! que otros no tanto. Por eso, esta es una historia de amor y odio.

Las industrias culturales son el gran alimento de los estereotipos de género contra los que luchamos miles de personas, y no cabe duda que el cine es parte del menú principal. “Tan bonita la muchacha calladita”, “Que un príncipe azul la salve”, “Que se vea sexy” ...En tiempos pasados me miraba al espejo y trataba de entender el trasfondo de estos personajes femeninos que acababa de ver, pero muy pocas veces me sentía representada por ellas, incluso, mis luchas internas, incertidumbres y sueños los veía reflejados en personajes masculinos, mucho más completos y complejos, pero hombres.

Sin embargo, en medio de mi búsqueda por identificarme con eso que tanto amaba, entendí que no es que no hayan existido personajes femeninos poderosos en la historia del cine, de hecho, los grandes ejemplos provienen de clásicos que muchos hemos visto como “Thelma & Louise”, “La pasión de Juana de Arco”, “El color púrpura” o toda la filmografía de Agnés Varda. Vi que el problema estaba en la conversación que existía en mi entorno y en el enfoque casi carente de género que se tenía en el cine, hasta hace muy poco. Ahora, entiendo realmente el poder de la representación y gracias a estas reflexiones personales siento que tengo más claridad de lo que realmente me conecta con el séptimo arte.

Miro en retrospectiva algunas figuras femeninas de la gran pantalla que marcaron mi niñez empezando con Mulán, la princesa de Disney que no es princesa sino heroína; o en mi adolescencia, con Alma y Elizabeth de Persona, dos mujeres en las que se reflejan temáticas como la búsqueda de identidad, la maternidad y hasta la resistencia a su rol de género; así mismo, me sentí envuelta e hipnotizada al hacer una relectura de Charlotte de Lost in Traslation, una de mis favoritas en esos años, y en donde me veía en este personaje que busca encontrarse a sí misma por medio de un extravío autoprovocado desde la mirada no solo de un personaje femenino, sino de una gran directora como lo es Sofía Coppola.

Bajo esta reflexión, ahora entiendo la magia del cine que representa la voz de las mujeres, de mujeres complejas, porque claro que somos mucho más que una cuota en una historia, porque claro que no es nuevo, pero sí que es cierto que el cine habla con sus contextos y que hasta ahora se está dando esta conversación y la resignificación de poderosas obras del cine que se suman a nuestra conversación actual, no solo a la mía como mujer, sino también a la de diversidad de género y a la que rompe las falsas masculinidades.

Así que, mi historia de amor es porque como mujer me enorgullece que hoy se hable más de estos relatos, que haya más mujeres talentosas visibles, porque desde el principio existieron, así como en la historia, con un rol fundamental pero invisible. Basta con nombrar a Lois Weber una de las directoras más importantes del cine mudo o a Dorothy Arzner de las pocas que triunfó en la industria con la llegada del cine sonoro. 

Estos relatos, sean nuevos o viejos, visibilizan la diversidad de género que aún se censura en el mundo real y lo más importante, hacen parte de la conversación actual. Me han llenado de emociones historias de personajes femeninos en el cine en los últimos años, entre ellos “Lady Bird”, “Francés Ha”, “Carol”, “Ida”, “Persépolis” (una de mis favoritas) o incluso en la televisión con la problemática y compleja “Fleabag” o Diane Nguyen de “Bojack”, por no decir muchísimas más. Todas ellas tienen en común los matices de mujeres que se enfrentan a una sociedad patriarcal, todas luchan por romper su papel impuesto y expresan sus pulsiones por surgir en un mundo que aún no llega a la igualdad.

Este nuevo aire de sentirnos realmente representadas nos tiene que hacer reflexionar que tampoco es que se trate de llenar una plaza, sino de lo que hay por decir y expresar.  Por ejemplo, en un momento para hablar de feminismo y cine muchos acudían al test de Bechdel, el cual nació de un chiste, y que hace un análisis de que en las películas al menos aparecieran dos mujeres con nombre propio, que hablaran entre sí y que no hablaran solo de hombres y amor, pero hoy el foco debe ser mucho más profundo que cumplir con un check list. Creo que es el momento para contar y visibilizar más historias con enfoque de género, que representen y empoderen, algo que a la yo pequeña de hace unos años le hubiera gustado entender antes de mirarse al espejo.

"Ahora entiendo la magia del cine que representa la voz de las mujeres, de mujeres complejas, porque claro que somos mucho más que una cuota en una historia..."

Detrás de la pantalla

El odio en mi historia con el cine está en lo que aún hay detrás. No hay que hacer muchas indagaciones para saber que la industria del cine es en su mayoría masculina, y aunque, como lo dije anteriormente, no se trata de llenar una cuota, el problema es que existe un gran machismo y un abuso sistemático. Estas dinámicas se han visibilizado y criticado más en estos últimos años con movimientos como #MeToo, los cuales son poderosísimos para empezar esta conversación casi conspirativamente censurada en países como Colombia. Por eso, es momento de levantar nuestra voz y que se sienta la indignación, como bien lo dijo Agnés Varda: “Traté de ser una feminista alegre, pero estaba muy molesta”.

Porque es cierto que el acoso está incrementado en esta industria, y amigo cineasta no se sienta ofendido si usted no lo es, más bien cuestione su entorno, que sí que darse cuenta es difícil, pero 100% necesario. Desde la cabeza hasta la base, las mujeres de este gremio han denunciado las injusticias que sufren y por eso, soy de las que cree fielmente que no se puede separar el artista de su obra. El cine debe ser coherente con las historias que está contando y responsable con garantizar los derechos por los que llevamos luchando años millones de mujeres.

No digo que se cancelen las obras, porque a diferencia de otras artes, en el cine son cientos de personas las que están detrás de una película, entre ellas mujeres talentosas que algunas veces son silenciadas por el sistema arcaico que aún cobija muchas partes de esta industria. Por eso, admiro profundamente a todas las fotógrafas, directoras, cineastas, productoras, maquillistas, guionistas que día a día hacen cine en medio de la hostilidad y misoginia que esto puede representar.

Y es que precisamente la falta de mujeres en esta industria no se da por falta de interés sino por falta de oportunidades. Sé que Hollywood no es ni la mitad del inmenso universo de producciones que existen en el mundo, pero su mega maquinaria de películas es un buen referente para darnos cuenta de la falta de representación que existe en esta industria, en donde, por ejemplo, dentro de las 200 películas más taquilleras entre el 2018 y 2019 solo un 15.1% de los directores de estas películas fueron mujeres y solo un 17.4% guionistas. 

Insisto en que no se trata de llenar plazas de género, pero sí que la baja presencia de mujeres representa un problema sistemático, que no se acaba poniendo a una mujer en la categoría de mejor directora una vez al año en los premios Óscar, sino desde la igualdad de oportunidades para ejecutar sus historias y demostrar su talento. Creo que muchos hemos sido testigos a lo largo de los años como en otras profesiones, no se trataba de que fuera un oficio que le interesara más a los hombres, como en el fútbol, la ciencia, el emprendimiento y muchos más, son los techos de cristal y los estereotipos los que dificultan esa deseada igualdad. 

Como espectadora, mujer y cinéfila me parece importante que empecemos a mirar con ojos críticos no solo las historias que nos representan, sino también el sistema que está detrás de esa pantalla que nos hace reír, llorar y sobre todo...reflexionar. Yo entendí que este arte es algo muy bello, pero que sus contextos y lecturas pueden ser incluso más poderosos y ahí radica la verdadera magia, porque el poder del espectador, del que consume, es fundamental, pues es quien decide si lleva a la sala de cine su pensamiento crítico y contexto social o si lo deja en casa, y son estas nuevas conversaciones las que seguirán diversificando la industria y no, como otros creen, la autocensura. 

Por eso, no hay que callar. Hoy quiero decirles a todas que nos levantemos….

Que se levanten las mujeres que trabajan en esta industria, que tienen denuncias y que se han callado por miedo a la censura, que se levanten todas las directoras que tienen más historias por contar, que se levanten todas las guionistas que tienen personajes que representan la diversidad de género, que se levanten todas a las que quieren ser parte de este arte y sienten que no hay igualdad de oportunidades. Y por supuesto, levantémonos todas las espectadoras a las que sí nos importa tener una voz que nos identifique en nuestra lucha ¡Levantémonos todas! ¡Que es ahora!

5 Respuestas

  1. Excelente reflexión que nos llama a repensar el papel de la mujer en otro escrnario: el cine. Tan querido por la mayoría pero poco analizado desde sus profundidades, lo que logra la autora en su relato. Una narrativa rica, amable y agradable que me deja como mujer con ganas de ¡levantar mi voz! A esta causa.
  2. Excelente reflexión que nos llama a repensar el papel de la mujer en otro escenario: el cine. Tan querido por la mayoría, pero poco analizado desde sus profundidades, lo que logra la autora en su relato. Una narrativa rica, amable y agradable que me deja como mujer con ganas de ¡levantar mi voz! A esta causa.
  3. Felicitaciones., pir tus logros. Eres toda una escritora.
  4. El mundo ha evolucionado mejor la sociedad, sin embargo son muchas las oportunidades que siguen siendo privilegiadas para un género dejando de lado la mujer;por esto mismo cuando hay oportunidad de manifestar pensamientos, ideas, sueños todos los medios de comunicación son un espacio que no pueden perder las mujeres, no es necesario compararse con el hombre sino generar análisis y crítica para abrir caminos, cambios q permitan evidenciar la importancia de la mujer.
  5. Es importante aprovechar los espacios de comunicación donde se expresan grandes pensamientos como el tuyo. Por esto levanto mi voz para decir q soy una mujer que valora, respeta el pensamiento, los sueños, las ideas de las mujeres q buscamos dejar de ser un ente figurativo.

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