LA MIRADA CIRCULAR

Empezarías con una imagen:
una mujer cargando el tormento
como un animal insoportable
sobre su extrema delgadez
ahora baja la cabeza sobre el volante
y llora

Sin proponérmelo, o haciéndolo tácitamente, pasé los primeros meses del encierro viendo, casi exclusivamente, películas dirigidas por mujeres. Empecé a guardar fotogramas de mujeres sentadas, acostadas, con los ojos abiertos, cerrados, de espaldas, de perfil, guiada por una fascinación fantasmal al asistir al acto de las mujeres mirando mujeres. Una pregunta abierta.

Je, tu, il, elle de Chantal Akerman

Cuando estudiaba en la escuela de cine, era casi milagroso –con contadas excepciones– escuchar el nombre de referentes femeninos. ¿Cómo las estudiantes de cine construimos nuestra mirada y escucha al vernos representadas exclusivamente por hombres, en su mayoría blancos y europeos? 
Parecían enviarnos incesantemente el mensaje:
en esta casa no son bienvenidas.

Entonces nos hicimos un camino silencioso, como enredaderas, creciendo sobre/debajo/junto a ellos, horizontalmente. Y así encarábamos el modelo de producción que nos impusieron: patriarcal, vertical, humillante. Sus relaciones de poder las transformábamos en camaradería y cuidado, y las palabras brotaban de todos los cuerpos y respiraban. El cine se hace en colectiva. Lo que sucede detrás de la cámara, en la cotidianidad del hacer, es igual de político a lo que sucede frente a ella. 

Documenteur de Agnès Varda

Algunas la han llamado la mirada ausente. Ausencia o invisibilidad, invisibilidad o invisibilización sistemática. Hace días leía un artículo de Marta Selva Masoliver y Anna Solà Arguimbau, El cine de mujeres es el cine, cuya idea central me parece fundamental –se refieren aquí a uno de los propósitos principales de la Muestra Internacional de Filmes de Mujeres de Barcelona, que ellas dirigen–: “el cine de mujeres no es sólo cine de mujeres sino que es el cine. En otras palabras, visibilizar que la aportación que las mujeres han hecho a la creación audiovisual no es algo complementario a la historia de este medio, sino que la participación de las mujeres en todos los ámbitos cinematográficos, desde el guión a la producción, desde la interpretación a la dirección, la posproducción y la distribución, ha contribuido a hacer lo que hoy es el cine.” La historia del cine también nos pertenece. De esa misma forma, todo el espectro de lo visible y de lo invisible, de lo audible y lo inaudible, es nuestra materia de trabajo y no nos limitamos a la representación de temas tradicionalmente asociados a lo femenino. Es en este sentido de propiedad y de acción que nos reconocemos. Hagámosle zancadilla a los guardianes del edificio patriarcal del cine, entremos corriendo de la mano y hagamos piruetas imposibles, rompamos los vidrios y retomemos nuestras imágenes. Dentro y fuera del cuadro existe todo lo imaginable. Nuestros cuerpos son destellos indisciplinados.

Estos apuntes son un agradecimiento a aquellas que estuvieron antes, a las que están ahora y a las que vendrán.

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